PREGÓN 1988 PREGONERO: BASILIO ROGADO.
Saludo, señor alcalde. Buenas noches, pueblo llano. ¡Griten los mozos si gustan!. Más, por favor griten bajo para que así el pregonero pregone sin muchos gallos, que una cosa es pregonar y otra es el grito pelado. Saludamos a los ancianos que eso están más callados; a las mozas postineras, a los altos y a los bajos, a los ricos por su casa y a quien vive de sus mano. Saludamos a los feos y ¿por qué no? hasta a los guapos, que en esto de saludar no se debe ser rácano. Querido pueblo de Mérida: disfrazaos sin reparo que nuestra tierras de España los disfraces no hacen daño. Antonio Vélez, de alcalde que es un edil bueno y sano. Y hasta Ibarra, de Rodríguez pues vive aquí todo el año. La Preysler de dama fina, el Boyer, de enamorado; Carvajal de sonetista y, su novia, de letrado. Lola Flores de arruinada, su marido de pazguato.
Felipe, de obispo bueno y el Guerra de cabreado, Don Antonio Hernández Mancha se disfraza de avanzado, y don Santiago Carrillo de viejo jefe olvidado. Cristina Almeida, de reo, Luis Solana de aparato, Redondo se viste siempre con traje de sindicato y el astuto Marcelino -¿sabéis quien digo?- Camacho, se pone para engañar el traje de jubilado. Menos el Papa Clemente, que ése lo tiene muy claro, y allá en el Palmar de Troya vive siempre disfrazado, los demás lo disimulan y pretenden engañarnos aunque ya sabemos todos que es carnaval todo el año. Pero al llegar estas fechas, precursora de Cuaresma, los motivos se amontonan para celebrar la fiesta. Son días de regocijo, de pecados capitales de dar rienda suelta... al pito, con perdón de la vestales. De las vestales y de los ínclitos muermos que cuando piensan en juerga están pensando en sus cuernos.
Que haya jarana y gozo haya coyunda carnal, que el miércoles de ceniza nos libre de todo el mal. Que corra el vino a raudales -de buen sabor extremeño- que las mozas y chavales aciertan bien en su empeño. Como Serma, ecologistas, de labrador con disfraz, para sembrar margaritas en la central de Almaraz. En estos días que corren no hay que disimular. Que todos muestren sus artes en el querer y el yantar. Que todo extremeño ilustre Castellano, Hernández Gil, la mitad de Hernández Mancha, y a otros que andan por ahí, se ciña el laurel de Baco y festeje con anís, vino, jerez o gin-tonic, una semana feliz. Pues vendrán idus de marzo y el dolorido sentir.
Y no me dejéis sin luces, porque no veo ni un carajo. Don Carnal a la Cuaresma pide que renuncia al duelo. A diestra como a siniestra sólo divertirse es bueno. Vengan todos al jorgorito, la Oposición y el Gobierno, la calle ya no es de Fraga, los triste se van al infierno. Corra el vino y bailen mozas, canten jóvenes y viejos, salga el desfile pagano multiplíquese el festejo. Canten y bailen sin freno, caras, caretas carotas. Hasta los malos son bueno, que Dios todo lo perdona. Aprovechad el momento que le tiempo corre alocado. Danzad que esté concedido el perdón de los pecados. Y si no que le pregunte a ese joven concejal que se llama Pepe Bote y nos quiere preservar. Nos preservará del SIDA o nos quitará la gana porque ponerse una goma en la era nuclear, no es chicha ni limoná. Y la finca de Valero, para poderla ocupar, un ticket de aparcamiento podemos todos comprar.
Que señores y maduras, damas de la sociedad sepan que la vida es breve y hay que bien la aprovecha. La cuaresma se avecina con días de penitencia, más nos queda la Sabrina, para alegrar la existencia. Y no hay que temerla al SIDA cual si fuera indigestión pues oficial doctrina que eso lo arregla el condón. Por lo dioses del Olimpo y esta Mérida divina corran el vino y la fiesta hasta morir la sardina. Y al concejal de Festejo, que se apellida Chacón, las gracias por invitarme le doy con el corazón. Y justo en ese momento, sin olvidar lo pasado, pensemos en el futuro. Que nos quiten lo bailado. ¡VIVA MÉRIDA!
