Carnaval 1988 Este año nos quedamos sin rey adulto por falta de candidatos. El carnaval empieza un tanto desangelado y envuelto en la polémica. Los problemas con las entradas para el concurso de comparsas son ya crónicos. Las críticas al Jurado van en función de los resultados obtenidos y cuando estos no son los esperados o no compensan en cierto modo los esfuerzos realizados, se producen situaciones como las que llevaron a Los Eméritos a su casi desintegración.
Una letrilla de La Marara haciendo referencia a la presentadora del año pasado estuvo a punto de provocar la intervención del Juez. Al no mediar denuncia todo quedó en la anécdota. Tampoco los dueños del pub Alcandoria estaban contentos por la inclusión de la fiesta de “La Atravesá” en el programa de actos oficiales, reclamando la paternidad de la idea.
Y la denuncia de falta de originalidad en el cartel del carnaval, cuyo autor fue el ganador del año pasado, Alfredo Aparicio Cantero, hizo que este retirara su obra aún después de haber sido premiada, quedando la titulada “Para una chica llamada Ana” como cartel oficial de los carnavales del 88. Su autor, un sevillano, Daniel González Quirce, profesor de dibujo en el Instituto Sta. Eulalia. Los temas locales, con ser importantes, no debieron inspirar a un soso Basilio Rogado, director de la revista “Interviú” y que ejerció de pregonero, vestido con un traje de macero prestado por el Ayuntamiento.
Antes, en el concurso de comparsas, Joaquín Reyes, que hizo de presentador, puso la sal y los grupos participantes hicieron subir la temperatura en el cine con letras y caracterizaciones memorables. Los Cazurros Romanos, que venían como “ Lo que quedó de Watter....olor”, disfrazados de soldados franceses derrotados fueron los ganadores merced a la imaginación que pusieron en los complementos del traje y un popurrí muy logrado. A un solo punto quedó La Marara que, amen de sus letras y ritmo presentó un traje de marionetas muy original. Tras ellos Los Protestones. caracterizados de “Parquímetros”; Los Eméritos, como “Zorros del país”; Los del Pozo, como “Zíngaros” y los de Nueva Ciudad que hicieron su aparición como “Los Bandoleros de Sierra Carija”. Entre los inscritos había también un grupo de Montijo que no se presentó. Por primera vez se establecen las bases reguladoras sobre el concurso, el Jurado, la puntuación, etc.
Tres emisoras: Cadena Ser, Radio Mérida musical y Radio Forvm, además de la televisión por cable retransmitieron en directo este acto. El invento de la T.V. no salió nada bien debido a las interferencias y la calidad de las imágenes dejó mucho que desear. El presupuesto para estas fiestas, que se celebraron entre el 12 y el 16 de febrero, aumentó considerablemente. A los 4 millones que puso el Ayuntamiento se sumaron 500.000 pesetas que aportó Repsol y 300.000 de Carcesa.
El sábado hubo dos desfiles, a las 11 el infantil, animado como siempre por la Berenjena Escénica, y a las 13 horas el taurino, homenaje a las viejas glorias emeritenses del toreo aunque el triunfador fue “el Niño del Chupa-chups”, de Villafranco del Guadiana, con solo 9 añitos. Cada día, por la moche, según sorteo, las comparsas actuaron, de dos en dos en el escenario de la Plaza de España. El desfile del domingo nos ofreció estos números: 2.000 personas disfrazadas y 30.000 espectadores, y todo eso a pesar de la lluvia, Los Danzarines Emeritenses se llevaron el primer premio de carrozas; Los Tropicales, el de grupos; Conan y su Compañera, el de parejas; la mejor comparsa desfilando, La Marara; y el mejor traje individual para Fantasía en Rosa. El color del baile nocturno fue el blanco Entierro lluvioso el del martes. En él, solo una sardina: la oficial, y un párroco: el concejal Pacheco.
La incineración se produjo en la Plaza de España y el Guadiana acogería las cenizas de la finada. Se terminó este martes festivo en la caseta municipal o en el D.T. según apetencias: o bailar o competir en el concurso de llorones y plañideras. En este mismo local, abarrotado de público, compitieron en un concurso de striptease 4 jóvenes machos y 1 hembra, a la vista de los atributos que mostraron.: dos chicos de La Marara fueron los ganadores. Concluimos con una constatación. El carnaval del 88 marcaría un punto de inflexión en el futuro del carnaval emeritense. Se ha convertido en un espectáculo con más mirones y menos disfrazados, menos gente en las calles, más en sitios cerrados. Quizás la lluvia haya contribuido a ello y también el que en estos locales se haya celebrado actividades paralelas. Lo cierto es que, aún habiendo mucha gente en la calle, había más fluidez y se hacía más fácil caminar por el centro.
PREGÓN 1988 PREGONERO: BASILIO ROGADO.
Saludo, señor alcalde. Buenas noches, pueblo llano. ¡Griten los mozos si gustan!. Más, por favor griten bajo para que así el pregonero pregone sin muchos gallos, que una cosa es pregonar y otra es el grito pelado. Saludamos a los ancianos que eso están más callados; a las mozas postineras, a los altos y a los bajos, a los ricos por su casa y a quien vive de sus mano. Saludamos a los feos y ¿por qué no? hasta a los guapos, que en esto de saludar no se debe ser rácano. Querido pueblo de Mérida: disfrazaos sin reparo que nuestra tierras de España los disfraces no hacen daño. Antonio Vélez, de alcalde que es un edil bueno y sano. Y hasta Ibarra, de Rodríguez pues vive aquí todo el año. La Preysler de dama fina, el Boyer, de enamorado; Carvajal de sonetista y, su novia, de letrado. Lola Flores de arruinada, su marido de pazguato.
Felipe, de obispo bueno y el Guerra de cabreado, Don Antonio Hernández Mancha se disfraza de avanzado, y don Santiago Carrillo de viejo jefe olvidado. Cristina Almeida, de reo, Luis Solana de aparato, Redondo se viste siempre con traje de sindicato y el astuto Marcelino -¿sabéis quien digo?- Camacho, se pone para engañar el traje de jubilado. Menos el Papa Clemente, que ése lo tiene muy claro, y allá en el Palmar de Troya vive siempre disfrazado, los demás lo disimulan y pretenden engañarnos aunque ya sabemos todos que es carnaval todo el año. Pero al llegar estas fechas, precursora de Cuaresma, los motivos se amontonan para celebrar la fiesta. Son días de regocijo, de pecados capitales de dar rienda suelta... al pito, con perdón de la vestales. De las vestales y de los ínclitos muermos que cuando piensan en juerga están pensando en sus cuernos.
Que haya jarana y gozo haya coyunda carnal, que el miércoles de ceniza nos libre de todo el mal. Que corra el vino a raudales -de buen sabor extremeño- que las mozas y chavales aciertan bien en su empeño. Como Serma, ecologistas, de labrador con disfraz, para sembrar margaritas en la central de Almaraz. En estos días que corren no hay que disimular. Que todos muestren sus artes en el querer y el yantar. Que todo extremeño ilustre Castellano, Hernández Gil, la mitad de Hernández Mancha, y a otros que andan por ahí, se ciña el laurel de Baco y festeje con anís, vino, jerez o gin-tonic, una semana feliz. Pues vendrán idus de marzo y el dolorido sentir.
Y no me dejéis sin luces, porque no veo ni un carajo. Don Carnal a la Cuaresma pide que renuncia al duelo. A diestra como a siniestra sólo divertirse es bueno. Vengan todos al jorgorito, la Oposición y el Gobierno, la calle ya no es de Fraga, los triste se van al infierno. Corra el vino y bailen mozas, canten jóvenes y viejos, salga el desfile pagano multiplíquese el festejo. Canten y bailen sin freno, caras, caretas carotas. Hasta los malos son bueno, que Dios todo lo perdona. Aprovechad el momento que le tiempo corre alocado. Danzad que esté concedido el perdón de los pecados. Y si no que le pregunte a ese joven concejal que se llama Pepe Bote y nos quiere preservar. Nos preservará del SIDA o nos quitará la gana porque ponerse una goma en la era nuclear, no es chicha ni limoná. Y la finca de Valero, para poderla ocupar, un ticket de aparcamiento podemos todos comprar.
Que señores y maduras, damas de la sociedad sepan que la vida es breve y hay que bien la aprovecha. La cuaresma se avecina con días de penitencia, más nos queda la Sabrina, para alegrar la existencia. Y no hay que temerla al SIDA cual si fuera indigestión pues oficial doctrina que eso lo arregla el condón. Por lo dioses del Olimpo y esta Mérida divina corran el vino y la fiesta hasta morir la sardina. Y al concejal de Festejo, que se apellida Chacón, las gracias por invitarme le doy con el corazón. Y justo en ese momento, sin olvidar lo pasado, pensemos en el futuro. Que nos quiten lo bailado. ¡VIVA MÉRIDA!