Año 1995

PREGÓN 1995 PREGONERO: MIGUEL DURÁN

Buenas noches emeritenses, ciudadanos y ciudadanas de Mérida. Yo quiero empezar y no tardar mucho en acabar, porque me estoy meando. Pero quiero hacerlo con una habanera, como las que cantan Antonio Burgos y Alfonso Usía en el repaso, porque yo esta noche he venido dispuesto a dar un repaso y a que me repaséis a mí . La habanera, para que tengáis una idea de cómo va a ser el pregón, dice lo siguiente. El pregonero está acojonado Porque no sabe dar el pregón Carmen Sevilla se le ha negado Y no está aquí en la presentación.

Después de esta presentación, quisiera empezar por agradecer de verdad y muy sinceramente al Ayuntamiento y en particular a Antonio, que me haya convocado aquí para daros este pregón de 1995. En efecto vengo de dar el pregón en Cádiz, en 1994, pero debo confesar, escuchando las comparsas y viendo la alegría que hay aquí, que Mérida no tiene nada que envidiarle a Cádiz, y no lo digo porque yo esté hoy aquí de pregonero, sino simplemente porque me parece la verdad. Yo además no me he traído papeles porque, primero, no me gusta leer y segundo, aquí hay poca luz; El alcalde se gasta en luz menos que Alfonso Guerra en periódicos. Como sabia que no iba a tener suficiente luz, trataré de improvisar. Quisiera deciros sobre todo, desde la perspectiva de los que repasamos semanalmente este país, este país, este país, nuestro, nuestra España, merece un repaso pero en positivo. Yo particularmente estoy bastante harto de que siempre nos cuenten que las cosas van muy mal, y no porque las cosas en efecto, algunas, vayan muy mal: hay de verdad, demasiado paro, hay, probablemente, poca recuperación económica, pero el pueblo español, y en particular el de Mérida, debe tener la energía y la esperanza suficiente como para afrontar el futuro de dos cojones. Y además hay que hacerlo así, a pesar de los agoreros que siempre que pronostican cosas las pronostican malas, porque en realidad la vida vale toda junta y hay que bebérsela a grandes tragos, como Dios manda o como mandan esas reglas vitales que nos aconsejan que vivamos la vida con alegría.

Yo siempre me acordaré de una vez que mi padre me dijo que si alguna vez tenía un problema, no lo afrontara con tristeza que siempre me iría peor. Y mi padre como extremeño, como uno de esos extrémenos más, poco leído y escribido, con muy poca cultura académica, de esa cultura normalizada que llaman, mi padre sabía mucho, como tantos extrémenos saben. Por eso esta noche yo quisiera transmitir desde aquí un mensaje de esperanza. Ya sé que el carnaval es una celebración emeritense festiva, de cachondeo, de pasarlo bien, tendremos oportunidad de pasarlo bien, pero antes me gustaría hacer algunas reflexiones. Es verdad que en el mundo las cosas parecen que no funcionan siempre demasiado bien es verdad que la riqueza está mal repartida es verdad que algunos tienen más que lo que necesitan y otros, por desgracia, no tienen apenas nada.

Todo eso es cierto. Pero también es verdad que la civilización progresa, también es verdad que ahora somos menos salvajes que antes, también es cierto que andando los años conseguiremos que nuestros hijos sean mucho mejores que nosotros, Todo eso es verdad, con el gobierno y a pesar del gobierno, con la oposición y a pesar de la oposición en democracia, eso sí. Yo creo que un signo fundamental de la recuperación democrática son precisamente los carnavales, donde se puede poner a parir, desde el Alcalde hasta el último ciudadano, naturalmente pasando por el pregonero. Yo he venido aquí esta noche a hacer de pregonero, a estar con vosotros, a emborracharme de la historia de Mérida, que me he aprendido por cierto a través de un folleto divulgativo que el Alcalde me ha mandado, y que os juro que me he leído tres veces. Si me preguntarais cosas de Mérida, creo que sabría responder a la mayoría, pero como me parece un insulto y un agravio que yo venga aquí a demostraros que me conozco la Ciudad, no quiero hablar de vuestra Ciudad, de vuestra Ciudad habláis mucho mejor vosotros que yo. Lo que sí debo decir es que esta Ciudad también necesita un repaso, y el repaso se lo tenéis que dar vosotros, trabajando a tope, con firmeza, haciendo lo posible para reivindicar ante las autoridades a que las cosas funcionen. No basta solamente con pedir, también hay que dar de vez en cuando.

Dar, por donde se pueda. Hay que dar siempre. Y hablando precisamente de eso, tenéis un Alcalde... Por cierto Antonio, ese gorro muy bonito. Me ha gustado el gorro. Supongo que me sienta como un tiro, pero la oposición piensa que peor le sienta al Alcalde eso de ser Alcalde; o sea que váyase lo uno por lo otro. Bueno, quería decir que, en efecto, conociendo la historia de esta Ciudad ( ¡Coño, ahora con el sombrero me oigo menos¡) Yo os digo que, a pesar de todos los pesares, aquí hay mucha energía y mucha esperanza; Que el mundo tiene sus defectos, sin duda alguna que, entre los defectos que el mundo tiene, estoy yo, que me parió mi madre así, pero que hay que tener esa esperanza y esas ganas de luchar. Que a mí me parece que en una época como esta que, dicen, que se cultiva mucho la cultura del pelotazo ( ¡ A quien no le gustaría dar un pelotazo, digo yo ¡), en esta época hasta el Mérida va a subir a Primera División y no el Badajoz.

Así, así, el Mérida, con Tobalo, con Tobalo, como decían los eméritos Tobalo el de los huevos de palo". El Mérida a pesar de que Badajoz piense lo contrario, Mérida por ser la Capital de Extremadura, tiene derecho a que su equipo suba primero a Primera División, Yo creo que si, espero que no se me enfaden los de Badajoz pero de todas formas, si me invitaran a dar el pregón el año que viene, les seguiría diciendo lo mismo, en cualquier caso ya convenceré yo a Ramón Mendoza para que si le hace falta algún jugador al Mérida, que sea importante, que se lo dé. Quisiera deciros finalmente, que yo represento de alguna manera, un colectivo por el que me gustaría, sin entrar en ningún grado de tristeza, romper una lanza esta noche, una más. Quisiera que esta noche, además de pasároslo muy bien, consigáis que las personas que tengan alguna discapacidad, también disfruten del carnaval.

Yo quisiera que esta noche fuera una noche de fiesta para todos. Estoy seguro de que hay gente, que tiene sin duda muchísimos problemas. Además de pasarlo bien, creo que es muy necesario tener aguzadísimo el espíritu de solidaridad, una sociedad que no sea solidaria si es una sociedad enferma; una sociedad como la emeritense no puede permitirse el lujo de no ser solidaria. Un pueblo como vosotros tiene que saber conciliar el hecho de pasarlo bien con la mayor capacidad de solidaridad hacia todos sus vecinos. Reitero, hay que pasárselo como dicen ahora, de puta madre, pero hay que saber conciliarlo con la necesaria solidaridad hacia los demás, hacia los que menos tienen, hacia los que tienen algún defecto, físico, psíquico o sensorial; son personas perfectamente útiles, lo único que necesitan es ser encuadrado en aquello en lo que realmente pueden dar utilidad, y vosotros, los que no padecéis cualquier defecto, aparente al menos, tenéis la obligación de prestarle atención a esa colectividad. Bueno y a los emeritenses que yo cada semana le doy un repaso al país, en compañía de mis compañeros, a ver si vosotros después de la juerga, no quedáis tal maltrechos que no le podáis dar un repaso a la parienta, que luego pasa lo que pasa, que mucho decir en la calle y cuando estáis a oscuras no os las encontráis. Bueno no, yo ya sé que en Mérida sois muy machos, pero además de eso ( prefiero no preguntárselo a ellas), esta noche bebed con moderación, disfrutar mucho del Carnaval, que luego hay que seguir la fiesta, y luego te piden responsabilidades.

Yo quisiera despedirme de vosotros, prometí no cansaros, os prometí improvisar, estoy dispuesto a ser uno más con mis amigos, entre vosotros, en Mérida a pasarlo muy bien, estoy dispuesto a seguir viniendo cuantas veces me invitéis, estoy deseando que en esta ciudad disminuya el índice de paro, que no haya problemas, que su Alcalde y todos los concejales sepan dirigirla cada vez mejor, y como lo comentaba esta mañana a nuestro Presidente Juan Carlos Rodríguez Ibarra, le decía yo que ahora el que habla de eso, de a ver quien mea más lejos, yo estoy dispuesto a asistir a ese combate entre jueces porque a veces tiene, razón el Presidente, hay jueces que realmente tienen demasiado interés en exhibirla. Yo estoy con todos los ciudadanos españoles que quieren que se discuta de los problemas esenciales, y que no desean ver a toda nuestra Patria convulsa por problemas que, con ser muy importantes, no nos afectan tanto como algunos creen. Eso es lo que deseo transmitir, y puestos a mear, como dije al principio, son ya muchas las ganas y no me puedo aguantar. ¡ VIVAN LOS CARNAVALES Y VIVA MÉRIDA ¡

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